Se
han clasificado para la final de Europa League y para la Copa del Rey, y es
lógico su orgullo y su alegría. Hasta aquí todo normal, y cualquier bien nacido,
se complacería de la alegría del prójimo. Pero no termina ahí la cosa. Ocurre que las alegorías al Athletic invaden Gipuzkoa, y se establecen en el
ambiente con mucha mayor presencia que cuando el Inter de Milan o el Barcelona
ganaron sus 6 títulos en una temporada, o cuando el propio Alavés jugó la final
de la UEFA.
Así
de espesa es la sombra que invade Gipuzkoa; la omnipresencia del Athletic. Y se
debe a que no son nuestros vecinos los que han llegado a dos finales en una
temporada. No nos equivoquemos, son nuestros compañeros de piso. Y es imposible
no cruzarte con tu compañero de piso en el pasillo, en la cocina, en el salón…
Compartimos radio y televisión, pero el mando lo tienen siempre ellos y nos toca
ver siempre al Athletic. Prefiero no hablar del frigorífico, lo arramplan todo. La convivencia es difícil porque no respetan ni nuestra habitación: el piso -Euskadi-, es en su totalidad su “propiedad”, incluso a veces hasta la terraza del
vecino.
Se hace difícil la convivencia. Porque en realidad, si hechos son
amores, en este caso podemos decir que nuestro compañero de piso no nos
quiere. Y
nunca nos quiso.
Porque llueve sobre mojado. Porque no nacimos ayer y sabemos de
que hablamos. Que
Bizkaia y Gipuzkoa al igual que otros territorios vascos hemos tenido un
recorrido paralelo y diferente a los demás durante siglos es un hecho que nos
define determinantemente es innegable. Bizkaia y Gipuzkoa, caminos paralelos, y
(al menos desde hace 6 siglos) siempre separados: instituciones, derecho, amenazas y oportunidades parecidas… Una mutua comprensión absoluta.
Y sin embargo en 6 siglos nunca constituimos una unión estratégica. Es una
realidad difícil de entender: ¿cómo dos, o tres o cuatro territorios,
colectivos sociales reducidos, limítrofes, con las mismas particularidades,
mismos problemas, amenazas comunes no han querido aunar fuerzas en siglos? Es
una cuestión aparentemente absurda e insólita. Divididos en vez de
unidos.
Ahora
ya estamos unidos -al menos tres de esos territorios-, y se impone lo que
aparentemente era sensato. Desde hace tres décadas compartimos no solo origen,
sino destino. Compartimos una administración común, medios de información
públicos, presupuestos públicos, y por tanto, contribuimos juntos y gastamos
juntos. Y lo hemos hecho por aquello que aparentemente no hubo en siglos:
voluntad de unir nuestros destinos por una comprensión de que sus problemas y
los nuestros son comunes, por un cariño mutuo.
Pero
los años transcurren, y ese entusiasmo de compartir bandera que reflejaron Real
y Athletic por medio de sus capitanes Kortabarria e Iribar, no es el mismo. Algo
ocurre que hace que ese sentimiento de cariño mutuo que existió, no sea el
mismo. Y en el fútbol, que es de lo que quiero hablar, también ocurre que ese
cariño entre Real y Athletic no sea el mismo. Y desde el primer día en el que
compartimos techo, ocurren cosas.
Ocurre
que los mismos que le quitan el permiso, y por tanto prohíben a la Real
construirse su propio campo, al Athletic le ayudan a reformar el suyo. Hablamos
ya de 1978; Y la Real se ve en pocos años en una situación insostenible, tal que
los partidos de Europa no los puede jugar en Atotxa por requerimientos de la
UEFA. De ahí que naciera Anoeta, eso sí, como para entonces la Real no podía
hacer frente por sí sola a la obra, la Real pagó un 25% de la obra y un peaje
añadido impuesto: pistas de atletismo.
Y hablamos de 1993; Para entonces
nuestros compañeros de piso ya nos vaciaban el frigorífico, llevándose a Loren,
Iturrino, Billabona…Y se suceden más cosas, como los despliegues de EiTB con
Pachi Alonso de director de orquesta (por cierto, periodista que cuenta con el
honor de ser de los pocos que pueden contar que siendo un chaval fue expulsado
de Atotxa por energúmeno, o ya de mayorcito y ejerciendo en ETB, insultando a
Toshack en un derbi…); y ocurre que desde hace ya unos 10 años que el Athletic
cuando juega en Europa lleva publicidad de Euskadi, pagada también por nosotros,
y bien pagada… pero cuando juega la Real nunca se la ofrecen.
Y hablando de
Euskadi, ocurren cosas como que cuando se juega el tradicional partido de la
Selección en Navidad, en San Mames, el himno que suena es el del Athletic, y los
riojanos, o burgaleses o cantabros del Athletic juegan en representación de
Euskadi, y los de la Real no; y ocurren cosas como que se les va a hacer un
campo nuevo con el dinero de todos, y al igual que la Real, el Athletic
sufragará el 25% de la obra… Pero, eso sí, sin pistas de atletismo, y a
diferencia de la Real que es propietaria del 0% de Anoeta, el Athletic será del
25%. Por no hablar del presupuesto para el nuevo San Mames (tanto como el
proyecto de Metro de Donostia, o por poner otro ejemplo, 4 veces el Estadio de
Cornella recién inaugurado)… Y ocurren más cosas… Ahora me dicen que la Kutxa se
ha integrado en Kutxabank, dominado en más de un 50% por Bizkaia. Y pienso en
quien va a dar los créditos al Athletic cuando quiera fichar en Zubieta, y quien
va a apretar a la Real para la devolución de nuestros préstamos.
Ocurren
muchas cosas que no se pueden resumir en un artículo. Pero uno igual ahora
entiende el por qué de que Gipuzkoa y Bizkaia nunca hayan estado juntas. Pero uno
igual ahora entiende por qué el corazón de muchos gipuzkoanos no puede sentir
alegría al ver que el Athletic va a jugar estas dos finales. Porque no son
nuestros vecinos, no lo olvides, vivimos en la misma casa, de la cual se creen
dueños y no respetan ningún recinto, ni siquiera tu cuarto. Ten cuidado no se vayan a
meter en tu cama.
