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viernes, 19 de julio de 2013

CINCO JUGADORES QUE TIENEN QUE DAR UN PASO ADELANTE

En pleno debate sobre la necesidad o no de hacer fichajes, y cuántos, y de la pérdida de potencial o no con respecto al equipo que materializó la clasificación para la previa de la Champions League, cabe recordar que no toda la plantilla alcanzó niveles sublimes la pasada temporada, bien por no haber dispuesto de los minutos para ello o bien porque so alcanzaron su tope futbolístico. Hay jugadores que están obligados a dar un paso adelante en esta campaña 2013-2014, y que se vayan a disputar al menos ocho partidos en el curso dará más oportunidades a todos. Estrada, Zurutuza o Ifrán bien podrían haber entrado en ese grupo, pero los cinco jugadores que tienen un mayor margen de mejora y posibilidades de conseguirlo son Cadamuro, José Ángel, Pardo, Elustondo y Ros. El hecho de que la Real anotase 70 goles en Liga hace que esa mejora sea más probable en algunos efectivos de la defensa y del centro del campo, las líneas que menos gustaba de tocar Philippe Montanier.

· Cadamuro
La pasada fue una temporada prácticamente en blanco para él por las lesiones. Apenas disputó 192 minutos repartidos en cuatro partidos, sólo dos de ellos como titular. Subió al primer equipo como defensa central y ha jugado prácticamente en todas las posiciones menos en esa. Montanier le hizo debutar sustituyendo a Xabi Prieto como extremo derecho en el segundo partido de su primera temporada, ante el Barcelona. Incluso ha pasado por el mediocentro en minutos finales de algún encuentro, pero el puesto en el que más le alineó en aquella primera campaña fue de lateral izquierdo, zona que alternó bastante con De la Bella. Sin apenas jugar con la Real se convirtió en un fijo en las convocatorias de las selección argelina. La lesión de Mikel González le da una oportunidad de oro para empezar la temporada jugando, aunque se disputará con Ansotegi esa plaza en el centro de la defensa junto a Iñigo Martínez. Si las lesiones no se lo impiden, es el momento de averiguar si tiene nivel para estar en el primer equipo de la Real.

· José Ángel
Ante esa alternancia entre De la Bella y Cadamuro en el lateral izquierdo durante la primera temporada de Montanier, y a pesar de que el catalán se salió en la pasada Liga, nadie podía imaginar que José Ángel jugaría tan poco en su primer año como realista. Montanier le concedió 420 minutos en trece partidos, sólo dos de ellos en el once inicial, con una media de 32 minutos por partido. Él fue el primer jugador sustituido por Montanier en el descanso de un encuentro sin mediar lesión, lo que sorprendió dada la habitual tardanza del francés en decidir los relevos, y no jugó como titular ni siquiera cuando De la Bella se perdió un partido por lesión. Casi siempre que jugó con el técnico francés, fue de extremo. Si ha decidido volver a la Real, cabe pensar que Loren y Jagoba Arrasate le han asegurado que, si está en forma, partirá con igualdad de oportunidades con respecto a De la Bella. Y si las rotaciones se convierten en norma en la exigente primera mitad de la temporada, seguro que José Ángel puede convertirse en un jugador importante. Él fue uno de los motivos de la ilusión despertada en la afición hace un año. Parte de cero.

· Pardo
El deseo de Illarramendi de no seguir en la Real le hace ostentar, con todo el derecho, el título de perla de la cantera en el primer equipo. El debate que se instaló la pasada temporada, quizá algo artificialmente, es si está verde o por el contrario preparado para asumir los galones en el equipo. Ya en su primera temporada, también la primera de Montanier, demostró estar más que capacitado para ser el timón de la Real. Que Montanier no quisiera nunca alinear a Illarra de 4 le cerró muchas puertas, pero la salida del ya madridista le pone en perfecta disposición para hacerse con un puesto en el once tipo de Jagoba, del que sólo cabe esperar que corrija la deficiencia de Montanier de no premiarle con las oportunidades que el jugador se ganó en el campo. Tiene calidad de sobra para convertirse en el mejor jugador del equipo. Lo que él tiene que poner de su parte es la superación de los nervios con los que jugó en la segunda mitad de la pasada temporada. Si se parece al jugador que deslumbró en el comienzo del crecimiento futbolístico de la Real, el de las victorias en Málaga y Valencia y la goleada en Anoeta al Rayo, el mando es suyo.

· Elustondo
Después de que la pasada temporada Markel ganara muchos adeptos, Elustondo se ha convertido sin duda en el jugador realista más discutido. Después de seis temporadas y media en el primer equipo, aún no ha explotado. ¿Se puede seguir esperando que lo haga? Para Montanier habría sido un jugador más importante si las lesiones no lo hubieran impedido (sólo ocho partidos y 442 minutos). No hay que olvidar que la pasada temporada arrancó como titular en Barcelona, en un trío de pivotes completado con Illarramendi y Markel, incluso forzando puesto que ya estaba lesionado. Y aunque no se recuerda demasiado, en la primera temporada de Montanier en el banquillo txuri urdin, la mejora del equipo tras caer al farolillo rojo en Vallecas, llegó con un doble pivote formado por Aranburu y Elustondo. Esa fue, en realidad, la segunda ocasión en la que Elustondo mostró brevemente que podía ser una pieza importante. La anterior fue con Juanma Lillo de entrenador, en Segunda, y quedó truncada por una grave lesión en el tobillo. Da la sensación de que Markel y Elus se disputarán el puesto de 4 en el once tipo. Y a pesar de haber renovado su contrato hasta 2015, da la impresión de que esta es la última oportunidad de Elustondo, un jugador que sólo en una temporada ha jugado más de 20 partidos.

· Ros
Javi Ros fue, junto con José Ángel, el más flagrante caso de los problemas de comunicación que protagonizaron la Dirección Deportiva y el entrenador. Loren decidió subirle al primer equipo, pero Montanier contó muy poco con él al principio y fue el señalado con más claridad tras la eliminación copera ante el Córdoba. Lillo le dio la alternativa en el primer equipo en la temporada 2008-2009, haciéndole debutar en Salamanca, y fue un agradecido soplo de aire fresco en un equipo que lo pasó mal en su ya entonces imposible lucha por el ascenso. Sin embargo, esos partidos no encontraron continuidad y no volvió a jugar con la Real ni en las dos temporadas de Martín Lasarte ni en la primera de Montanier. Parecía que el tren se le había escapado pero, como le había sucedido a Agirretxe años antes, pasó de un par de temporadas sin contar en los planes del primer equipo a dar el ansiado salto. En lo poco que jugó no demostró ni mucho menos estar tan por debajo de algunos de sus compañeros como para ser la sexta opción en el centro del campo. Es uno de los tres jugadores que acaba contrato en junio del año que viene, junto a Estrada y Ansotegi. Si no explota esta temporada, y tiene condiciones para aportar bastante al equipo, ya no tendrá más oportunidades.

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viernes, 12 de julio de 2013

Y AHORA SÍ, EL JUICIO A LA SALIDA DE ILLARRAMENDI

Se acabó. Asier Illarramendi ya no es jugador de la Real y ha puesto fin a una etapa inesperadamente breve. 56 partidos, 50 en Primera, uno en Segunda y cinco en Copa del Rey. Y ahora sí, ya con casi todos los elementos de juicio sobre la mesa y no en el maremagnum de rumores, intoxicaciones e invenciones de la última semana, toca evaluar todas las consecuencias y razones de este caso. Que son profundas. Lo primero que es evidente, pero quizá por eso conviene recalcarlo, es que Illarra deja la Real porque quiere hacerlo. Sin eso, nada de esto habría sucedido. Absolutamente nada. Y eso merece todo el respeto del mundo. Cada persona es dueña de sus decisiones y de sus ambiciones. En este caso concreto, es evidente que el Real Madrid ofrece más que la Real a nivel deportivo y a nivel económico, y si el jugador considera que su carrera profesional debe seguir ese camino, tenía en su contrato la forma de seguirlo: la cláusula de rescisión.

Pero eso no quiere decir que valore positivamente la decisión de Illarra o las formas en que ha llegado su adiós. No lo hago. Ni mucho menos. Y me explico. Se habla de ofertas irrechazables, de oportunidades únicas. Lo siento, pero no creo en esas expresiones. El último que habló en Zubieta de trenes que sólo pasan una vez en la vida fue Xabi Castillo y ahora está firmando por Las Palmas mientras la Real juega en un mes competiciones europeas. Puede ser un ejemplo exagerado, pero hay que valorar las cosas como son, y eso pasa por tener prioridades en la vida. Cada uno tiene las suyas. Y cualquiera de las dos respuestas posibles a una oferta es respetable, pero a todas se les puede decir que no. Muchos han dicho que no a ofertas. Puede que no tan cuantiosas económicamente como la que ha recibido Illarra, pero si él hubiera querido seguiría siendo jugador de la Real y ganando mucho dinero. Menos, pero mucho.

Illarra se ha equivocado en dos cosas. La primera, su renovación. La segunda, sus manifestaciones públicas. No seamos ingenuos. El Real Madrid ya preguntó por Asier Illarramendi en el verano posterior al regreso a Primera, sin haber debutado en la máxima categoría, y en un pack del que formaban parte Iñigo Martínez y Rubén Pardo. Sin ánimo de descalificar al ya jugador madridista, hay que ser muy ingenuo o muy tramposo como para pensar que esa llamada no se iba a repetir en algún momento, y más del impresionante ejercicio que hizo en la Real y con la clasificación final del equipo. En esa tesitura, no parece entonces muy elogiable negociar un contrato hasta 2018, el último que firmó con la Real, sabiendo que vas a aprovechar esa oferta "irrechazable" en cuanto llegue o proclamar a los cuatro vientos que sólo te ves con la camiseta de la Real, que quieres jugar aquí toda la vida, que ojalá Xabi Alonso vuelva para jugar con él y tantas otras cosas. No. Basta ya de engañar a la gente y de jugar con sus sentimientos.

De esta forma, la salida de Illarramendi daña la ilusión que mueve el fútbol, la del aficionado. ¿Cómo creer al próximo canterano que proclame amor eterno a la Real si un chaval de 23 años del que nadie se esperaba una salida así se ha marchado justo cuando arrancaba la temporada más ilusionante para el conjunto txuri urdin en una década? Xabi Prieto siempre habló de esa fidelidad y pasaron años antes de que alguien le creyera, entre rumores de precontratos con el Athletic y otras ofertas, pues el daño que hicieron salidas anteriores como la de Joseba Etxeberria estaba muy presente en el ánimo del aficionado. ¿Cómo ilusionarse con el próximo canterano que despunte si ni siquiera jugar la Champions League con la camiseta txuri urdin es capaz de disuadir a un jugador tan joven de la idea de que la oferta del Madrid es "irrechazable"? Y lo que es peor: ¿cómo explicar a un chaval que juega en la cantera de la Real que lo más ilusionante es vestir la camiseta txuri urdin?

A Illarra le ha faltado claridad para explicar a la gente, a la que ha sido su gente desde que su nombre comenzó a ilusionar desde las categorías inferiores de la Real. Porque o bien eran mentira sus fidelidades proclamadas al escudo (que las proclamó, aunque hoy insinuara que la prensa saca de contexto o malinterpreta sus palabras) o bien simplemente eran el mensaje que tocaba dar por propio interés y no por sentimiento. Las dos son opciones que entristecen. Cuando el Barcelona llamó a la puerta de Kodro, era evidente que iba a aceptar la oferta por los mismos motivos por los que Illarra aceptó la del Madrid. Pero, en una época en la que no había tantas posibilidades de comunicación, se encargó de dejar claro que la transacción tenía que ser positiva para la Real. Bravo, por citar un ejemplo más actual, jamás ha ocultado que una oferta de un grande le llevaría a intentar dejar la Real, y su honestidad ha sido siempre agradecida por la mayor parte de la afición. Con Illarra el bofetón ha sido inmenso, porque además es canterano. No es el primero que daña así la ilusión txuri urdin, a veces más respetada por quien viene de fuera.

Pero este asunto va mucho más allá. El fútbol está muriendo y lo único auténtico que le queda está en la gente. Recordémoslo la próxima vez que un futbolista manipule, con o sin razón, los sentimientos de un aficionado. Aperribay lo dijo en la rueda de prensa que sirvió para despedir a Illarra, estamos condenados a que los jugadores se vayan. Ya no bastan una economía saneada, la opción de estar cerca de los inalcanzables o el sentimiento de afecto a un equipo. Y por eso era tan importante que el Real Madrid no consiguiera rebajar el dinero fijado en la cláusula. Da un poco igual que se hayan negociado condiciones, eso no empaña en absoluto el acertado papel en esta historia de Aperribay (a quien, no obstante, habría venido bien salir a la palestra cuando arrancó este asunto, porque su tardanza ha motivado durísimos juicios de valor en su contra de los que no escapará fácilmente), porque lo que no se puede hacer ya es poner alfombras rojas.

Aperribay dio la clave: para sacar rendimiento deportivo a un jugador joven, incluso si el destino irremediable es que acabe en otro lugar, es que las cláusulas sean mayores al comienzo de su carrera. No creo en eso, y lo digo abiertamente. Pero las ventajas económicas y de otros ámbitos que tienen equipos como el Madrid y el Barça obligan a estas soluciones. No creía en el derecho de retención, pero es lo que permitió que la Real fuera campeona de Liga, y no creo en las cláusulas de rescisión, pero es lo que nos hizo campeones de Copa. El futuro exige medidas adicionales, aunque no creamos en ellas. Todo eso y un compromiso de los grandes jugadores superior al que ha mostrado Illarramendi ahora (que, por cierto, ha firmado con el Madrid un año más de lo que firmó con la Real). Lo que no me ha gustado es la comprensión con su caso que mostraron tanto el presidente como el director deportivo, Loren, compareciendo junto a él ante la prensa. No lo hicieron con Montanier, que en absoluto es santo de mi devoción, pero hoy sí han estado allí. Ese mensaje es peligroso y puede pasar factura, sobre todo si el equipo no es capaz de encontrar soluciones a la ausencia de Illarra en el arranque de la temporada.

El fichaje de Illarramendi es un durísimo mensaje a quienes creen en la cantera. Cantera no significa criar a los jugadores para que se los lleven los grandes, aunque eso pueda suceder en algún caso. Cantera significa forjar un equipo con chavales a los que les has inculcado un sentimiento de pertenencia, un amor a una camiseta, un orgullo al vestirla. Si todo eso se esfuma a las primeras de cambio, por importante que sea la oferta que reciba, ¿qué tiene de especial el trabajo de cantera? A mí no me va a quitar la ilusión que alguien se vaya, se llame Illarramendi o se llame como se llame. Pero los efectos de su salida todavía se verán durante mucho tiempo. A lo que hay que encomendarse es a que no se sigan viendo este mismo verano, porque en caso contrario sí se podría convertir en un rejón de muerte a la ilusión de esta temporada y del futuro.

Al Real Madrid no le reprocho absolutamente nada, pues dejando al margen esa absurda regla de no poder negociar con un jugador hasta seis meses antes del final de su contrato (vox populi es que no se respeta), su comportamiento ha sido lógico y hasta elogiable. Hay un jugador que mejora lo que tiene, joven y prometedor. Lo quiere e intenta ficharlo, convenciendo primero a sus agentes y después hablando con su club de pertenencia. La única responsabilidad que tiene el Madrid en la parte negativa de este asunto está en la inagotable cantera de voceros que tiene y, en el sentido que sea, consiente. Son ellos más que el club los que generan antimadridismo. Y además, hay que decirlo, con razón. La prepotencia con la que hablan de ellos mismos y el desdén con el que tratan a los demás merece el más absoluto desprecio de las aficiones que no contamos con su beneplácito y tendría que recibir una respuesta igual de quien sale beneficiado. Esa será la gran revolución que algún día tendrá que acometer un presidente del Real Madrid o del Barcelona, acabar con la despreciable caterva de voceros interesados que desdeñan a los demás desde su pedestal.

Illarra ya es pasado. Hay quien cree que no va a triunfar en el Madrid, pero yo no me encuentro entre ellos. Es muy bueno y, aunque nunca se sabe que nos deparará el futuro, estoy convencido de que va a triunfar con la camiseta blanca. Eso no me producirá ningún tipo de emoción, como sí me la causó por ejemplo, y no tengo problemas en reconocerlo, el éxito de Xabi Alonso vistiendo de rojo o de blanco. Porque mientras Xabi Alonso salió principalmente porque la Real necesitaba el dinero, Illarra se va sobre todo porque ha querido irse y sin completar la ilusionante obra que comenzó hace algo más de dos años. Y digan lo que digan quienes defiendan la operación, sin sentimiento no hay fútbol que merezca la pena. Illarra, aún con lágrimas en los ojos, ha aniquilado una parte importantísima de esa ilusión, y todo el mundo, especialmente quienes dicen que todos haríamos lo mismo en su situación (no, no lo haríamos) o de los colores que defiendan, tiene que entender la inmensa e irreparable decepción que sentimos los que vemos a la Real como algo más que un pasatiempo de fin de semana.

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miércoles, 10 de julio de 2013

UN CALENDARIO SIN DEMASIADAS TRAMPAS EVIDENTES

Parece imposible hablar de otra tema que no sea la posibilidad de que Illarramendi deje la Real, pero parece necesario hacerlo también. Ya tenemos calendario de Liga y es inevitable que, aunque sea durante un minuto, atendamos a los designios de la fortuna. Y eso que el azar en esta ocasión iba algo condicionado, porque el club ya había solicitado jugar el primer partido como local (será contra el Getafe y presumiblemente el sábado 17 de agosto para preparar la previa de Champions) para que en la segunda jornada el Athletic juegue en Anoeta porque las obras de su nuevo campo estarán inacabadas. De esa circunstancia, por cierto, se podría comentar lo molesto que es que se venga dando por sentada desde hace tanto tiempo y que las confirmaciones oficiales por parte de los dos clubes, Real y Athletic, hayan brillado por su ausencia.

Las bolas de la Federación han querido ser benevolentes, porque el morbo podría haber deparado un derbi en Anoeta con los bilbaínos como locales y sus gradas teñidas de rojiblanco. Pero el derbi en Anoeta será el regalo de Reyes y el del nuevo San Mamés Barria el último partido de la temporada que se jugará en el nuevo estado bilbaíno. Dejar que la temporada acabe lánguidamente en el caso de que ya no haya objetivos por los que luchar no será una opción esta temporada. Cabe pensar que la Real, que ya se dio el gustazo de ganar el último derbi en San Mamés, a buen seguro tendrá que luchar para hacer lo propio en el primer choque en el nuevo estadio.

Siempre me ha gustado empezar en casa y, mucho más, terminar de la misma manera, aunque en el recuerdo está la victoria en Riazor que nos llevó a la cuarta plaza. Me gusta también que los enfrentamientos contra los dos grandes e intocables no condiciones el comienzo ni el final de la temporada (sexta y vigésimoquinta jornadas contra el Barcelona y decimotercera y  trigésimosegunda contra el Real Madrid), aunque en realidad, cosas del destino, no nos fue tan mal la pasada temporada abriendo el campeonato contra el conjunto culé y cerrando el camino en Anoeta contra el madridista. Y me gusta mucho que en la segunda vuelta la Real tenga un partido más como local que como visitante. Menos alegría me produce que haya dos veces en la que la Real tendrá que jugar dos jornadas consecutivas lejos de Anoeta, en las jornadas octava y novena contra Rayo y Valencia, y para cerrar la primera vuelta y abrir la segunda contra Villarreal y Getafe.

El tramo que se antoja más complicado es el que arranca en la tercera jornada y acaba en la novena. En ese periodo, la Real tendrá que recibir a un Atlético de Madrid que lleva tres victorias consecutivas en Anoeta, visitar al Levante (cinco partidos, cinco derrotas), recibir a un Málaga no europeo y gran incógnita de la Liga, visitar el Camp Nou (donde no se puntúa desde el empate a uno de a temporada 1994-1995), recibir al Sevilla y visitar consecutivamente Vallecas y Mestalla, aunque la pasada temporada estos tres últimos partidos se saldaron con victoria txuri urdin. Además, la complejidad de esa fase se agudiza teniendo en cuenta que se disputa durante los meses de septiembre y octubre, que es precisamente cuando el equipo de Jagoba Arrasate se jugará su futuro en la competición europea que dispute. Y en caso de que la participación, sea en Champions o en Europa League, sea exitosa, hay que recordar que estos partidos coincidirían en la segunda vuelta con el retorno de las competiciones continentales. Ojo a esa fase.

Será precisamente la visita al Camp Nou el primer partido de la Liga que tendrá que jugarse entre semana. Las otras dos jornadas que tendrá que jugar la Real en martes, miércoles o jueves serán las que le enfrenten al Valladolid, en las jornadas undécima y trigésima. Y puestos a buscar fechas especiales, es posible que este año la Real vuelva a jugar en Anoeta en la víspera de San Sebastián, puesto que el 19 de enero cae en domingo, el rival es el Getafe y las competiciones europeas no regresarán hasta un mes más tarde. Eso sí, será imposible que alcance el mismo encanto y trascendencia que aquella memorable e histórica noche ante el Barcelona en ese día de 2013. Más allá de jugar la penúltima jornada de Liga en San Mamés, y teniendo en cuenta que es imposible aventurar quién será rival y por qué objetivo a esas alturas, no parece haber demasiadas trampas evidentes en este sorteo para la Real. Queda poco más de un mes para el arranque de la Liga. Y ya hay ganas, porque así también se irán algunos de los debates que han amargado en parte la felicidad con la que concluyó la pasada temporada.

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jueves, 4 de julio de 2013

"ESTE ES VUESTRO EQUIPO", SEGUNDA PARTE

Hay una escena en la película Hoosiers que marcó profundamente mi percepción sobre cómo hay que sentir los colores de un equipo. En el filme, Gene Hackman interpreta a Norma Dale, un entrenador antaño de éxito que afronta una última oportunidad en el modesto equipo de una pequeña escuela superior de Indiana. En la presentación del equipo, la gente del pueblo acaba coreando el nombre de un chaval, el mejor jugador que había, que ha decidido no formar parte del equipo por el dolor que le causó la muerte del anterior entrenador. Dale coge el micrófono y defiende a los seis, sólo seis muchachos que forman parte del equipo. Defiende su compromiso y su entrega, recordando al público que son ellos, los que están, quienes les representarán durante la temporada. "Este es vuestro equipo", dice Dale a los aficionados, en medio de un atronador silencio.

Recordé esa escena para hablar de la Real en el verano de 2008, cuando nadie creía en el equipo o en la forma de jugar que quería implantar Lillo, cuando la corta plantilla que vestía la camiseta txuri urdin alarmó a tantos ante la escasez de refuerzos y cuando la precaria situación económica en la que estaba el club amenazaba incluso su supervivencia. Lo que no pensé entonces es que tendría que recordar de nuevo esa escena ahora, cuando tendría que reinar la felicidad. La Real culminó una brillante temporada hace poco más de mes. Un mes. Y en estas cinco semanas todo se ha recibido con una desmesurada desilusión. Colocar en el banquillo a Jagoba Arrasate parecía una claudicación miserable, no fichar a Muniesa era como dejar pasar a un Balón de Oro a precio de saldo, jugar un amistoso contra el equipo de reservas del Tottenham se vio como una humillación impropia de un equipo de Champions, y ahora la bola de nieve que se ha creado con Illarra es el torpedo que por lo visto va a acabar por hundir a la Real en la miseria.

Lo siento mucho, no voy a sumarme de ninguna de las maneras a esta corriente destructiva, desilusionante e irracional, a la que no encuentro explicación sólo unas semanas después de cerrar un año formidable y, por el momento, manteniendo a casi toda la plantilla que nos llevó hasta allí. Nuestro equipo es el que hoy ha arrancado en Zubieta, con el añadido de los jugadores internacionales que tienen una semana más de vacaciones. Nuestro equipo será siempre el que viste la camiseta txuri urdin. Y lo forman aquellos que quieren formar parte de él. No hay más. Siempre he defendido, y no creo ser el único, que lo esencial para jugar en la Real es querer hacerlo. Soñar con hacerlo. Dejarse la vida por hacerlo. Eso va por Martino, Muniesa, Verdú o tantos otros nombres que han salido en las últimas semanas como posibles fichajes realistas y que han preferido otro equipo. No lamento ni por un instante que no hayan fichado por la Real, sean bueno o malos, aporten o no aporten, sencillamente porque no han querido estar aquí.

De la misma forma que no defiendo el fichaje de quien prefiere otras cuestiones antes que defender la camiseta de la Real, nunca he sido partidario de cerrar las puertas a ningún jugador que quisiera marcharse. Puedo dudar de sus motivos, pensar que comete un error o perder el cariño que siento hacia él. ¿Pero cerrarle las puertas? Eso no. Si alguien no quiere estar en la Real, que salga. Lo que no creo que sea sano es plantearse situaciones hipotéticas de forma constante. Hace unos días había que calibrar qué hacer si De la Bella aceptaba una oferta de la Premier, hemos pasado meses dándole vueltas a la posibilidad de que el Arsenal repesque a Vela, pensando si el Barcelona va a querer a Iñigo Martínez en lugar de a Thiago Silva... y ahora todo este follón de Illarramendi, que ha multiplicado hasta el infinito el impacto de algo que no deja de ser un rumor de verano, por muy fundamentado que pueda estar.

Hay que asumir las cosas como vienen. Lo normal era que los grandes se fijaran en nuestros jugadores porque son muy buenos y han hecho una temporada excepcional. Lo normal es que quieran ficharlos y que entablen contacto, con el jugador o con la Real. El Real Madrid siempre tendrá aspiraciones deportivas más grandes que la Real, y eso no será un camino equivocado para los nuestros. Siempre podrá pagar más que nosotros (ojo, no son los únicos; en la temporada 2011-2012 el sueldo medio de la Real era el decimocuarto de Primera), y desde luego que eso jamás será responsabilidad de quien dirija a la Real. Y siempre habrá jugadores que, por mucha identificación que sientan hacia la Real, optarán algún día por marcharse. De la misma forma que las aspiraciones deportivas de la Real satisfarán a algunos jugadores de nivel internacional, los sueldos que se puede permitir la entidad serán suficiente para ellos y querrán quedarse para siempre y ser un One Club Man. Hasta el día de hoy, Illarra siempre se ha mostrado más cerca de lo segundo que de lo primero, así que mientras no diga lo contrario apuesto por mantener la calma.

Este es nuestro equipo. El que hoy hemos visto en Zubieta más los ausentes. Con su entrenador y con los jugadores que ya están y los que quieran estar, los que pueda traer un club que no cuenta con las ventajas económicas de otros. Nada de lo que ha sucedido en estas semanas ha laminado mi ilusión en lo más mínimo, porque nada se sale de lo que siempre ha querido ser la Real. No hay nada tan extraño o anormal, por mucho que ahora el altavoz de las redes sociales amplifique hasta el infinito el impacto que pueda tener un rumor, una noticia o incluso un hecho. A día de hoy, Illarra es txuri urdin y la Real alineará en la previa un equipo muy parecido al que nos llevó a la cuarta posición. No veo que haya que tirar ya por tierra lo que pensábamos hace un mes, que la temporada 2013-2014 sería ilusionante, con el anhelado regreso a Europa (ganando o perdiendo la previa), con una Liga en la que muchos equipos han perdido potencial y con una Copa que volverá a brindarnos una oportunidad de ser campeones.

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lunes, 1 de julio de 2013

GRACIAS Y SUERTE, FLACO

Joseba Llorente no ha conseguido ser lo que quería en la Real. Ya se puede afirmar sin ningún atisbo de duda o de ilusión por un regreso milagroso, pero con un enorme poso de tristeza. Y es que Joseba Llorente ya no es jugador de la Real y, por tanto, no podrá completar sus ilusiones ni seguir derrochando la ilusión que desprendía cada vez que se ponía la camiseta txuri urdin. Le quedaba un año de contrato, de los cuatro que firmó, que tendría que haber comenzado hoy, pero justo hoy el club ha comunicado la rescisión del acuerdo. El Flaco no ha tenido suerte en la Real más que en su debut en Anoeta. Era su segundo partido con la camiseta del primer equipo, después de haber jugado unos minutos en Zaragoza todavía con Krauss de entrenador. El rival, el Numancia. Diez contra diez y 1-1 en el marcador. Clemente le pone en el campo por de De Paula. Como se suele decir, fue llegar y besar el santo. Salió en el 73 y el 76 estaba volviéndose loco tras marcar el tanto de la victoria. La primera vez que mostró el trance txuri urdin que le provocaba la emoción del gol. La afición realista sólo llegó a disfrutar de esos momentos en ocho ocasiones más.

Viendo el peso que ha tenido Llorente en los anhelos realistas de los últimos años, casi sorprende que apenas marcara nueve goles en los 64 partidos que llegó a disputar. Mucho más que de esos 64 sólo 24 contaran con él en el once inicial. Al final, jugó exactamente el mismo número de encuentros con el primer equipo como en el Sanse, mala señal para cualquier canterano, y con el filial vio portería en 26 ocasiones. Con los potrillos marcaba cada 190 minutos, con los mayores cada 261. Cierto es que no tuvo suerte con los compañeros con los que le tocó compartir delantera cuando subió a la Real, Kovacevic, Nihat y De Paula, pero también que en aquella primera etapa, que se prolongó hasta el final de la temporada del subcampeonato, estuvo infrautilizado. La eterna canción del delantero canterano, que siempre parece tenerle un poco más difícil para encontrar su sitio en la Real. Agirretxe, que no tuvo la suerte de dar una victoria con su primer gol, puede dar fe de ello.

Cuando regresó a la Real lo hizo como estrella. Era el fichaje ilusionante en el regreso a la Primera División. Fue caro para los parámetros económicos en los que se puede mover la Real, tres millones de euros, pero venía de un Villarreal de Champions y cumplió con lo que prometía: trajo ilusión. Y fútbol. Su primera vuelta fue extraordinaria, marcó cuatro goles en los 18 partidos que jugó, 15 de ellos como titular. Asistía, peleaba y se convirtió así en uno de los líderes de una Real que, efectivamente, ilusionaba y en su regreso a Primera bordeaba ya los puestos europeos. Pero apareció la maldita hernía que truncó por completo ese feliz regreso a la Real. El último encuentro que jugó fue en Getafe, donde la Real logró un rotundo 0-4. Llorente no marcó aquel día pero hizo un partidazo descomunal. Ese fue el adiós real de Llorente, del gran Llorente, del delantero que algunos siempre quisimos ver en el primer equipo y que sacaba sonrisas al verle triunfar en Eibar, Valladolid y Villarreal. Siempre un peldaño más alto que el anterior.

Aquel Llorente es el que tiene que permanecer en la retina. Después de la lesión, tristemente se fue haciendo evidente que él ya no estaba para competir a ese nivel (con una excepción, le sigo considerando muy responsable del 4-1 copero ante el Granada, el que permitió romper una racha de más de veinte años sin eliminar a un equipo de Primera) y que Montanier no le daba los minutos que la gente quería. Nunca se llegó a explicar correctamente lo que estaba sucediendo, y por eso la situación de Llorente se acabó convirtiendo en un problema. Aunque el inicio de su cesión a Osasuna fue esperanzador (gol al Barcelona incluido), poco a poco se pinchó esa burbuja. Y llegamos al punto en el que la rescisión del contrato es un acierto. Es una buena noticia para el jugador y para el club. Se habla mucho estos días de la posibilidad de que Llorente cuelgue las botas y deje el fútbol. Qué lástima que se vaya sin haber conseguido triunfar de verdad en la Real. Qué lástima. Muchas gracias por el sincero intento, Flaco. Y mucha suerte.

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sábado, 15 de junio de 2013

POR UNA REAL CAMPEONA

Ha llegado el momento de volver a creer con fuerza que la Real puede conseguir un título. Así, sin tapujos y con valentía. La que siempre ha caracterizado, por ejemplo, a Claudio Bravo cada vez que ha hablado de las ambiciones que debiera tener el equipo. El arquero chileno, de hecho, comentó esa posibilidad al finalizar la Liga y antes de marcharse con su selección por última vez esta temporada. Como él, yo soy de los que está convencido de que este equipo no ha tocado techo. Una cuarta posición en la Liga y una eliminación en dieciseisavos de final de la Copa no pueden marcar el tope de lo que puede lograr un equipo en el que juegan el propio Bravo, Iñigo Martínez, Carlos Martínez, Illarramendi, Xabi Prieto, Griezmann, Vela o Agirretxe. Y por eso creo que es hora, por fin, de pensar a lo grande.

No hay que confundir los anhelos y las posibilidades con las obligaciones. Un disparatado debate en torno al relevo en el banquillo ha sido el de las exigencias. ¿Qué se va a pedir a Jagoba Arrasate para superar el cuarto puesto del equipo de Philippe Montanier?, preguntaban algunos. Nada en esos términos. La Real está obligada a competir, a dejarse la vida por su escudo y a rendir acorde a sus capacidades, que en este momento son muchas. Pero nada más. Ser quintos, octavos o décimos la temporada que viene no marca un fracaso en sí mismo (y eso es algo que, por ejemplo, sí se le achacó a Krauss en su segunda temporada, a pesar de que se hizo una UEFA notable y se luchó por la clasificación hasta la penúltima jornada). Las circunstancias mandarán. Lo que sí sería reprochable es que, habiendo volado ya tan alto, se pensara que hasta aquí hemos llegado, que no se puede superar lo conseguido, que ver a Xabi Prieto levantando una copa como capitán es una utopía. No lo es.

¿Razones? Muchas. La primera, la esencial, es que la Real mantendrá a casi toda su plantilla. La base está ahí. Incluso sin pensar en fichajes, que acabarán llegando. Y con varios jugadores infrautilizados por decisiones técnicas (Pardo) o por lesiones (Zurutuza), incluso con lo que hay se pueden tener una relativa tranquilidad. La segunda, que los rivales están viviendo el éxodo de futbolistas al que están abocados por su precaria situación económica (algo que la Real ya ha sorteado durante su purga en Segunda). El Atlético de Madrid ya ha perdido a Falcao, el Sevilla a Jesús Navas, el Málaga a Iturra o Joaquín, el Athletic a Llorente y Amorebieta... y el verano acaba de empezar. Nombres como los de Isco, Mathieu, Soldado y tantos otros sonarán y puede que también cambien de club. Todo lo que no tenga que ver con Barcelona y Real Madrid está en peligro y el más que seguro descenso de nivel en la Liga es una baza a favor de quienes mantienen su poderío, como es el caso de la Real.

Obviamente, pensar en una Liga se antoja prácticamente imposible cuando los dos grandes suman cifras cercanas a los cien puntos. No quiero cerrar esa puerta, porque en el verano de 2002 nadie pensaba en eso y sucedió lo que sucedió, pero es evidente la enorme dificultad de seguir un ritmo de puntuación imposible. Pero esta vez la Real tendrá tres competiciones. Sobra decir que la Copa es, de nuevo, una oportunidad de oro. El equipo txuri urdin entrará en el bombo en octavos de final, con una ronda menos que de costumbre, y su condición de equipo europeo hará que su rival proceda de una categoría inferior. Es hora de acabar con los complejos de la Copa, disputarla a lo grande y buscar, de una vez por todas, el título. Sería bueno escuchar mensajes ilusionantes sobre el torneo del KO por parte del club, de su técnico, de sus capitanes y de su plantilla. No para remontar a equipos de Segunda, como se hizo este año, sino con la ambición para dejar en la historia el título de 1987. 26 años ya son demasiados sin una alegría real en la Copa.

Pero incluso el Viejo Continente abre esa puerta de luchar por un titulo, sea en Champions o en Europa League. Lo primero parece tan utópico como la Liga, aunque la historia abre resquicios. Es verdad que las últimas nueve finales las han disputados equipos campeones de Europa, pero Oporto y Mónaco hace precisamente diez años mostraron el camino. Y si es finalmente la Europa League la competición que disputa la Real (perdiendo la previa de Champions o siendo tercera en su fase de grupos), las posibilidades de ser campeón aumentan. Desde que la Copa de la UEFA o su heredera celebran la final a partido único, ocho de los 32 finalistas fueron españoles. El Atlético de Madrid en dos ocasiones (dos títulos, 2010 y 2012), el Sevilla en otras dos (campeón también en ambas, 2006 y 2007), y el Valencia (campeón en 2004), el Alavés (perdió contra el Liverpool de Westerveld en 2001), el Espanyol (en 2007 cayó ante el Sevilla) y el Athletic (perdió contra el Atlético en 2012) llegaron al último partido. ¿Por qué no la Real? No somos menos que ellos.

Desde que el descenso a Segunda se hizo realidad en 2007, a la Real siempre le ha faltado ambición. El pesimismo cundió durante sus tres años en la categoría de plata, incluso en el tercero a pesar de su dominio durante la temporada. En su regreso a Primera se limitó a considerarse como un equipo que debía defender la categoría, aunque la clasificación decía lo contrario durante los dos primeros tercios de la Liga. Y ya con Montanier en el banquillo Europa fue tabú hasta hace muy pocos meses, incluso en las declaraciones del propio técnico. La Real ya es equipo de Champions, porque la previa ha de asumirse como tal sea cual sea su resultado, porque el rival será de campeonato. Si ya hemos llegado hasta aquí, ¿por qué detenernos? El siguiente paso, llegue cuando llegue, tiene que ser una Real campeona. Hay mimbres para ello. Llamadme loco, pero para mí la cuarta plaza no fue una sorpresa, incluso creía (como Aperribay) que la Real podría haber logrado incluso algo más. Un título es posible. Creamos en ello.

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jueves, 13 de junio de 2013

¿CUÁNTOS FICHAJES NECESITA LA REAL?

Una vez resuelta la incógnita del banquillo, la inquietud del aficionado realista se traslada a la confección de la plantilla que hará frente a la primera temporada con tres competiciones en diez años. Y lo cierto es que aún no se sabe prácticamente nada. Ni siquiera los dos hechos que sí son seguros, los que marcan los contratos ya firmados, parecen definitivos. En primer lugar, José Ángel regresa a la Roma tras finalizar su año de cesión, pero Jokin Aperribay dejó abierta la posibilidad de seguir contando con el jugador. El traspaso se antoja complicado, ya que el equipo italiano pagó cuatro millones y medio de euros al Sporting y la Real no está dispuesta a pagar los tres millones que figuraban en la opción de compra incluida en el contrato de cesión. En segundo lugar, Joseba Llorente regresa a la Real tras su préstamo a Osasuna, pero no parece haber probabilidades de que se quede en el equipo. Obviamente, buscar una salida no quiere decir que se encuentre, con lo que tampoco se puede descartar que llegue a tener número.

La operación salida parece bastante limitada en este verano. La Real cuenta con una plantilla relativamente corta, de 22 jugadores, y todos ellos (hecho ya el cambio de Llorente por José Ángel) tienen contrato en vigor y claúsulas de 30 millones de euros. La Real no negociará por nadie y ningún jugador parece inclinado a abandonar el barco antes de la previa de Champions. El único futbolista que parece en la cuerda floja es Diego Ifrán. Sus números no son los que cabía esperar de un jugador foráneo llamado a ser importante, con 57 partidos jugados, sólo 19 de ellos como titular (16 de 47 con Montanier), y apenas siete goles marcados. Mirando su media anotadora, convierte un gol cada 286 minutos jugados, una cifra muy alejada de los mejores delanteros de los últimos años y de los 172 minutos que tarda en anotar Agirretxe (marca que le coloca muy cerca de la que logró el irlandés Aldridge y por encima de Nihat, Craioveanu o Kovacevic). Veremos si hay ofertas por él o si la Real busca su salida.

Queda como principal incógnita saber cuántos jugadores pretende incorporar la Real y en qué puestos. Aperribay habló de uno o dos, en la prensa se escuchan dos o tres, y sí parece haber coincidencia en los puestos a reforzar. En la portería, parece evidente que no habrá cambios salvo que Zubikarai busque una portería titular que ocupar. En la defensa llega el primer movimiento. La salida de José Ángel obliga a pensar en reforzar el lateral izquierdo. Desde que De la Bella llegó al club en 2009, muchos sectores reclamaron con acierto la llegada de un suplente, algo que no se produjo hasta 2012. En la plantilla hay dos jugadores que han jugado con cierta frecuencia en esa posición, Cadamuro y Mikel González. No sería descabellado que el primero quedara como suplente de De la Bella si no se presenta una buena oportunidad o si no es factible el regreso de José Ángel, pero parece evidente que el lateral izquierdo o un central que pueda jugar en banda tendría que ser uno de los objetivos de la Real.

En el centro del campo, y aunque ha habido rumores sobre posibles incorporaciones, en principio no habrá novedades. Illarramendi, Pardo, Markel, Elustondo, Zurutuza y Ros cubrirán el expediente sin problema, sobre todo teniendo en cuenta que dos de ellos estuvieron bastante marginados (Pardo y Ros) y otros dos jugaron menos de lo previsto por lesiones (Elustondo y Zurutuza). En sus primeras declaraciones, Jagoba Arrasate ha deslizado que cuenta con todos, y eso será una noticia espléndida para Ros, cuya presencia en el equipo fue menos que testimonial con Montanier. Parece que también hay coincidencia en señalar que la Real busca un delantero que le haga competencia a Agirretxe, ya que no se cuenta para esa situación ni con Llorente ni con Ifrán. Al uruguayo le queda la opción que tan poco le gusta de jugar en la banda, por lo que su hipotética salida también podría provocar un tercer fichaje, el de un extremo. De esta forma, y sin entrar en la gran cantidad de nombres que han poblado los rumores, se puede deducir que los objetivos del club están entre una y tres incorporaciones. ¿Acierta la Real pensando en esa cifra?

La presión de jugar tres competiciones y la previa de Champions del mes de agosto hacen pensar que la plantilla es corta. Echemos la vista atrás para confrontar los planes actuales con lo que hizo el club hace una década en similares circunstancias. La Real de la temporada 2002-2003 luchó por el campeonato de Liga precisamente con 22 jugadores (eran 23, pero Pikabea no llegó a jugar ni un minuto) y en la siguiente empleó a 25, con una notable participación europea y un triste caminar en el torneo liguero como resultado. Entonces hubo mucho más movimiento en el verano intermedio. Hasta cinco jugadores que tuvieron algún minuto en la 2002-2003 no jugaron en la Liga siguiente: Gurrutxaga, Tayfun, Khokhlov, Pikabea y Llorente, y sí jugaron ocho nuevos: Potillon, Azpilikueta, Alkiza, Lee Chun Soo,  Larrea, Xabi Prieto, Oskitz, Barkero y Mikel Alonso, saliendo cedidos estos dos últimos en el mercado de invierno. Es decir, que aquel año se apostó por tres fichajes que suplían directamente lo que se marchó del primer equipo (un defensa, un centrocampista más defensivo y uno más ofensivo) y hasta seis canteranos.

Así que la participación del Sanse parece esencial para saber qué se tiene que reforzar  ahora en el primer equipo. Los perfiles mencionados (un defensa y un delantero) parecen innegociables y muy necesarios para hacer frente a 38 partidos de Liga, al menos dos de Copa y al menos ocho europeos (la temporada tendrá por tanto un mínimo de 48 partidos, cuando la Real no ha superado los 44 desde la temporada 2008-2009, estando en Segunda; jugó 46 en la 2003-2004). De esa forma, la Real tendría una primera plantilla de 23 jugadores, uno más de los que tuvo para arrancar la temporada de Champions 2003-2004. ¿Suficiente? Si el Sanse da algún fruto, aunque sea para cubrir el expediente, podría ser. Y es que, más que el número de fichajes y aunque parezca una perogrullada, conviene acertar en los que se haga, como Vela y Chory Castro, y que haya entendimiento entre Dirección Deportiva y entrenador, al contrario de lo que sucedió con José Ángel entre Loren y Montanier. Aprieta más el calendario y la previa de Champions que la necesidad de cubrir puestos titulares (el once tipo y sus principales recambios seguirán)La permanencia de los cracks realistas ayuda a no volverse locos y a medir muy bien los pasos a dar.

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lunes, 10 de junio de 2013

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2012-2013 (y 6) DETALLES

· Vuelta a Europa
La Real se clasificó para competiciones europeas por decimocuarta vez en su historia, siendo la decimotercera ocasión que llega al Viejo Continente por sus méritos en la Liga. Hacía diez años que no lograba plaza europea a través de la competición de la regularidad, y fue precisamente su primera participación en la Champions. La certificación europea llegó con tres jornadas todavía por disputarse. En realidad, a la Real le quedaban cuatro choques por disputar, porque fueron los resultados del fin de semana los que certificaron su clasificación antes incluso de disputarse en lunes su duelo de la jornada 35 ante el Granada. En total, el equipo ocupó una de las posiciones que daba derecho a jugar en Europa en 18 de las 38 jornadas que duró el campeonato, diez de ellas en la cuarta plaza que abre la puerta de la Champions y que consiguió finalmente con su triunfo en la jornada 38 en Riazor. Curiosamente, el equipo comenzó la temporada en la última posición, después del 5-1 que encajó en el Camp Nou.

· Séptima mejor clasificación de la historia
Por puesto, esta ha sido la séptima mejor temporada de la historia de la Real. Esta cuarta posición en la tabla sólo fue superada en los dos títulos de las temporadas 1980-1981 y 1981-1982, los dos subcampeonatos de las campañas 1979-1980 y 2002-2003, y los dos terceros puestos de las Ligas 1930-1931 y 1997-1998. El mismo cuarto puesto lo alcanzó el equipo txuri urdin en las campañas 1973-1974, 1974-1975 y 1978-1979. Como ya sucedió la pasada temporada, la Real cosechó la mejor puntuación desde el subcampeonato de 2003. Entonces logró 76 puntos, una marca que sigue siendo la mejor del equipo txuri urdin desde que se premia la victoria con tres puntos.

· 15 jornadas sin perder
La Real de Montanier cayó en la jornada 18 por 4-3 en el Santiago Bernabéu, y a partir de ahí encadenó quince partidos consecutivos sin perder, quedándose lejos de los 32 de la temporada 1979-1980, con Alberto Ormaetxea al frente, y algo más cerca de los 19 que estuvo la de Raynald Denoueix en la temporada 2002-2003 o de los 17 del conjunto de Bernd Krauss en la 1997-1998. En esta 2012-2013, sumó de forma consecutiva nueve victorias (en Anoeta, 3-2 al Barcelona, 3-0 al Mallorca, 4-1 al Valladolid, 4-2 al Málaga y el mismo resultado ante el Valencia; y como visitante 1-2 al Zaragoza, 1-3 al Athletic, 0-1 al Atlético de Madrid y 0-2 al Rayo) y seis empates (como local, 1-1 contra Deportivo y Levante, 3-3 contra el Betis; y como visitante 1-1 ante el Celta, 2-2 contra el Espanyol y 0-0 ante Osasuna).

· El campeón cayó en Anoeta
Desde que la Real bajó a Segunda ha adquirido una bonita costumbre que sólo se rompió el año pasado, la de derrotar a un líder en ejercicio. Sucedió en las tres temporadas en la categoría de plata, y también la del regreso a Primera con el 2-1 al Barcelona. En esta Liga de nuevo fue el Barça el equipo que sucumbió en Anoeta ocupando la primera posición de la tabla. La victoria tiene aún más mérito porque el posteriormente indiscutible campeón había llegado a Anoeta sin haber perdido ninguno de los 19 partidos anteriores y habiendo ganado 18, incluyendo los diez que jugó a domicilio hasta viajar a San Sebastián. Un registro importante que también llevará el nombre de la Real en esta Liga 2012-2013 es que el equipo txuri urdin fue el primero en ganar y en puntuar en el Vicente Calderón. Hasta la jornada 27, en la que un solitario gol de Xabi Prieto dio la victoria a la Real, contaba por victorias sus trece partidos anteriores.

· Hat trick de Xabi Prieto en el Bernabéu... y cinco goles al Madrid
Dos registros históricos logró Xabi Prieto ante el Real Madrid. Con sus tres goles en el Bernabéu, se convirtió en el cuarto jugador de la Real en convertir un hat trick en un partido como visitante en Primera División. Antes que él, Bidegain marcó tres goles ante el Madrid en el 6-4 de la temporada 1941-1942, Igoa lo hizo en el 2-4 al Málaga de 1952-1953 y Loren fue el último en conseguirlo en el 1-3 al Betis de la campaña 1987-1988. En Segunda se han visto ocho hat tricks jugando lejos de San Sebastián, eso sí, lejos del récord anotador a domicilio que son los cinco goles de Ontoria en el 0-7 que le endosó la Real al Xerez en la Liga 1947-1948. Xerez también vio al último jugador de la Real en perforar tres veces la portería local como visitante. Fue Abreu en el partido de la temporada 2008-2009. El segundo registro importante de Prieto es que, con los dos goles que le hizo en Anoeta al conjunto madridista, se convirtió en el primer jugador en 65 años que le hacía cinco goles a los blancos en una Liga. Echevarría lo hizo en la temporada 1947-1948 con el Oviedo y en un solo partido, y antes apenas lo habían conseguido Rivero en la 1929-1930 con el Arenas y Pruden en la 1940-1941 con el Atlético Aviación.

· Seis remontadas completas
La Real de la temporada 2012-2013 es la que más marcadores ha conseguido remontar en toda la historia. Hasta en seis ocasiones recibió primero un gol y acabó ganando el partido, el 2-1 ante el Celta, el 2-5 en Mestalla, el 3-2 al Barcelona, el 1-3 en San Mamés, el 4-2 al Valencia y el 1-2 en el Sánchez Pizjuán. Curioso, si tenemos en cuenta que la Real Montanier, en su primera temporada en el banquillo, no había remontado ningún partido (el 3-2 al Málaga que salvó su cabeza comenzó con un 1-0, aunque el equipo andaluz se puso 1-2 y sí hubo remontada). El anterior récord lo tenía el equipo de la temporada 2002-2003 que se quedó a las puertas del título de Liga, con cinco victorias tras ponerse primero por debajo en el marcador. A este dato, hay que sumar que la Real de Montanier ha sumado un punto en seis encuentros que también empezó perdiendo, ante el Deportivo, Getafe, Betis y Real Madrid en Anoeta y Celta y Espanyol como visitante.

domingo, 9 de junio de 2013

¿QUÉ HUBIERAN DICHO LAS REDES SOCIALES DEL NOMBRAMIENTO DE OLABE?


"Banquillo. Lo ha cambiado de cuajo el Consejo y tras su arriesgada a la vez que valiente decisión sólo queda apoyar a quienes han aceptado el compromiso de intentar mantener a la Real en la categoría de los grandes. Siempre estarán las comparaciones, pero será un debate estéril, porque nunca sabremos si con el anterior técnico el partido de ayer hubiera sido igual". Aunque casi podría pensarse que estas impresiones son actuales, Tito Irazusta escribía estas líneas en El Diario Vasco del día 18 de marzo de 2002, horas después del primer partido de Roberto Olabe en el banquillo de la Real. El Consejo presidido por José Luis Astiazarán decidió cesar a John Toshack tras caer el equipo txuri urdin en Anoeta por 0-2, un resultado que dio con los huesos realistas en la penúltima posición de la tabla. Y el reto de Olabe era ganar nada menos que cinco de los nueve partidos que quedaban para el final de la Liga para salvar a la Real. Los ganó, incluyendo un 3-0 al Real Madrid que después sería campeón de Europa. Y empató otros dos. Y la Real se salvó, cerrando la antesala del equipo que un año después logró el subcampeonato.

No pretendo con este recordatorio equiparar el caso de Olabe con el de Jagoba Arrasate, nuevo entrenador de la Real, aunque la comparación, como con cualquier otro técnico joven de la casa que en su día pasara al primer equipo (Ormaetxea llegó con 39 años, Salva Iriarte con 42, por citar casos en la memoria de todos) puede hacerse. De hecho, el salto de Olabe, con la misma edad que el nuevo entrenador de la Real, 35 años, fue aún más vertiginoso que el de Arrasate, porque el ex portero sólo tenía experiencia como técnico en el equipo juvenil, en el que estuvo tres años, y asumió la dirección del primer equipo incluso sin tener el pertinente carnet de entrenador, que aportó Jesús Mari Zamora como su segundo. Lo que sí digo, desde la más completa convicción, es que su inexperiencia en la élite no me convence como argumento para rechazar el nombramiento de Jagoba Arrasate, del mismo modo en el que la juventud no es algo que descalifique a un jugador u obligue a dosificarle. Hay futbolistas que con 17 años están más que preparados para jugar en la élite y otros que no. No veo por qué con un entrenador tiene que ser diferente.

Lo que sí me preguntó, cayendo en la comparación de la que hablaba, es qué hubieran dicho de la elección de Olabe las entonces inexistentes redes sociales, hoy motor de la opinión pública. Seguramente las críticas habrían surgido con el anuncio, alertando de la temeridad de dar el mando a un técnico tan joven y con tan poca experiencia, al igual que se habría visto el apoyo incondicional incluso de gente que desconociera la formación, la trayectoria o la capacidad del nuevo técnico. Es lo que está pasando con Jagoba Arrasate. Y la razón es obvia: no le conocemos. Pero como esto es fútbol, y por mucho que sea un baremo que está lejos de convencerme, todo dependerá de lo que pase con el dichoso balón. Si entra, la gente se olvidará mayoritariamente de las críticas. La Real de Olabe arrancó con dos victorias seguidas, 1-0 al Espanyol y 0-2 al Mallorca, con un gran fútbol. Seguro que ahí las críticas ya habrían sido menores en las redes sociales. Seguro que al perder 4-0 en Valencia o 3-0 ante el Betis regresaron. Y seguro que desaparecieron casi por completo con la goleada al Real Madrid y con el 1-3 en Valladolid que certificó la salvación.

Esa situación describe a la perfección lo que ha sucedido con Philippe Montanier, calamitoso por ejemplo en su gestión de los partidos hasta el final aunque gracias a los buenos resultados consiguiera que cada crítica, por razonada que estuviera, pareciera casi una ofensa personal o un atentado al realismo. En lo que de él depende, Jagoba Arrasate ha arrancado bien su trayectoria como entrenador de la Real. Se le ve seguro en el discurso y en el ánimo. Casi nada de lo que ha dicho en su presentación ante los medios ha estado fuera de lugar, todo ha sido bien medido y no se ha metido en ningún jardín. Asume las dudas que pueda tener el aficionado y replica con confianza en sí mismo. Pero ahora queda que entre en el balón en la portería rival. No sé si la previa de Champions League es a estas alturas una ventaja o un inconveniente. Incluso aunque el sorteo de comienzos de agosto no sea benévolo, caer derrotados en una eliminatoria que sin duda será complicada será entendido desde algunos sectores como consecuencia de una elección temeraria para el banquillo. ¿Pero y si la Real pasa a la fase de grupos? Será interesante ver cómo sucede y cómo se explica.

Aún seguimos sin saber mucho sobre Jagoba Arrasate más allá de su historial y de su talante ante los medios. Evidentemente, las críticas son libres y entendibles. Quien crea que no se debe apostar por un técnico sin experiencia o quien crea que estar en Champions agrava esa situación debe decirlo. ¿Pero y si resulta que Arrasate es un buen entrenador? ¿Acaso no es un riesgo similar traer a alguien de fuera, por contrastado que sea , que, sin conocer a la plantilla, crea que hace falta traer un box to box? ¿O que pida  (y me acuerdo de Lotina) traer a cuatro jugadores de fuera que no le llegan a la altura de los tacos a cualquier chaval de Azpeitia? Tiempo al tiempo. Arrasate demostrará sobre el campo si la decisión ha sido acertada o equivocada, aunque el aval de los jugadores (ojo, más técnico que personal) es ya un buen punto de partida, más allá de la confianza que despierte la elección del Consejo y la Dirección Deportiva en cada aficionado. Arrasate tiene toda una pretemporada para demostrar qué Real nos quiere ofrecer y la previa de Champions como prueba de fuego. A mí, de momento, no me disgusta el paso dado por el club.

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RESUMEN DE LA TEMPORADA 2012-2013 (5) LA AFICIÓN, SUPERÁNDOSE CADA AÑO

En los años más oscuros de la historia reciente de la Real Sociedad, hubo una coincidencia casi unánime en destacar que uno de los mayores activos del club era su afición. En las horas luminosas que ha tocado vivir esta temporada, el elogio se mantiene. Las gentes realistas, superándose año a año en el nivel de apoyo al equipo, han dado un año más una soberana lección, han estado con la Real en todas y cada una de las situaciones de la campaña y no han provocado el más mínimo incidente en ninguna ciudad. Han sobrevivido a horarios infames, llevando a Anoeta una asistencia media que para sí querrían otros muchos equipos de Primera División cuyos estadios se ven cada semana semivacíos, y ha tenido presencia en todos los campos de la Liga. En esta competición doméstica cada vez más pensada para el espectador televisivo y no para el presencial, lo que ha hecho la afición txuri urdin es memorable.

La temporada, como de costumbre, ha dejado imágenes inolvidables. La de Vallecas fue la más significativa por muchas razones, con un desembarco de más de 2.000 realtzales, una preciosa estampa ocupando buena parte de uno de los laterales del entrañable estadio del Rayo Vallecano. Pero no sólo por la imagen. También por todo lo que supuso, una hermosa comunión entre aficiones rivales que lleva viéndose ya muchísimos años sin que muchos medios, empeñados en destacar lo peor o lo fácil de esta Liga, se hayan dado cuenta. Fue el espectáculo más bonito de la Liga 2012-2013, y no hay por qué rebajar esa calificación. La miserable sanción de nada menos que 60.001 euros que se le impuso al Rayo Vallecano por exceso de aforo en la zona realista fue una puñalada al fútbol entendido como fiesta y deporte.

No ha sido, ni mucho menos, el único desplazamiento masivo que ha protagonizado la afición realista a lo largo de esta temporada. El de Getafe, aunque de menor envergadura, fue igualmente impresionante por tratarse de un partido que se jugó en lunes y a las diez de la noche, con el considerable esfuerzo que eso supone para cualquiera. Y la nueva demostración de fervor txuri urdin que se vivió en la última jornada, en La Coruña, es igualmente de nota. Porque en desventaja viajaron 1.00 realistas a Riazor, por 300 valencianistas al Sánchez a pesar de que viajaron con la idea de celebrar la cuarta plaza. No ha habido campo, ni siquiera los tradicionalmente más complicados, como puedan ser el Santiago Bernabéu o el Vicente Calderón, en el que no se haya dejado notar un grupo de personas con camisetas blancas y azules. Porque eso es ya seña de identidad. Es difícil encontrar una afición entre la que esté tan extendido el uso de su camiseta, sea cual sea la edad del aficionado. Eso da un colorido difícil de encontrar en cualquier otro lugar. Y el diseño de Nike de esta temporada, además sin publicidad durante la primera vuelta, ha convencido a los pocos indecisos que quedaban sin zamarra.

En Anoeta la respuesta ha sido también muy importante, y ha estado por encima de la prácticamente todos los demás estadios de la Liga. El realista ha registrado notables entradas durante toda la temporada, con más de 20.000 espectadores en 17 de los 20 partidos que ha acogido, 19 de Liga y uno de Copa. La menor afluencia de público se registró precisamente en el partido de Copa contra el Córdoba, pero teniendo en cuenta las circunstancias (entre semana, en un día de intensa tormenta y con un 2-0 adverso del partido de ida), los 16.918 espectadores que acudieron suponen una cifra espléndida. La mejor entrada de la temporada llegó con el último partido. 30.586 personas se dejaron el alma para apoyar a la Real frente al Real Madrid. En este ránking, le siguen las 29.855 que presenciaron en vivo la enorme remontada al Barcelona, las 28.097 que vieron la goleada al Valencia o las 27.849 que contemplaron la superioridad txuri urdin en el derbi ante el Athletic. Casi nada.

Pero Anoeta ha dejado otras imágenes para el recuerdo: los masivos y emocionantes recibimientos al equipo. Absolutamente inolvidables para quien estuvo allí o para quien lo vio a través de una pantalla fueron las llegadas del autocar de la Real antes de enfrentarse al Valencia y, sobre todo, al Real Madrid. Auténticas mareas de color txuri urdin que llevaron en volandas al equipo, y muestras de que la Real engancha con fuerza desde hace mucho tiempo. Eso se ha visto en otras iniciativas, como la #EuropaTxuriUrdin surgida en Twitter y otras muchas que ha organizado el propio club a lo largo de la temporada, como colocar el nombre de 22 socios en las camisetas de los jugadores en el encuentro ante el Sevilla. Si alguien ajeno a la Real piensa que todo esto se debe a la buena marcha del equipo, se equivoca. La afición siempre ha estado ahí. Tres años en Segunda, los dos primeros sufriendo, fueron prueba evidente de ese apoyo. Y es que, acabe en la posición en la que acabe la Real cada temporada, cada vez está más claro que no hay afición como la nuestra. La que supo estar en lo más duro y la que ahora ha disfrutado a lo grande con una temporada extraordinaria que además promete no ser un punto final.

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sábado, 8 de junio de 2013

RESUMEN DE LA TEMPORADA 2012-2013 (4) APERRIBAY Y LOREN, EN LA BUENA DIRECCIÓN

Si la pelota entra, no hay problemas. Es una máxima muy extendida y que, en realidad, sólo sirve para ocultar los problemas cuando existen. Pero es importante destacar que, ahora mismo, la buena marcha deportiva encuentra un fiel reflejo en la situación institucional del club. Es muy difícil encontrar aspectos negativos en la gestión de Jokin Aperribay  durante la última temporada. Desde que llegó a la Presidencia, y ahí es obligado recordar que no lo hizo de la mejor de las maneras por muy olvidada que haya quedado ya aquella Junta de Accionistas de los tiempos más oscuros, ha ido borrando las reticencias de muchos, incluso desde el desacuerdo con algunas de sus decisiones más trascendentales, sobre todo las que han afectado a la situación contractual del técnico, Philipe Montanier. Muchos pidieron su cese y el presidente aguantó. Y muchos pidieron su renovación, sin que el Consejo se alterara al no cerrarla por las razones que fuera.

Puede que en la situación del entrenador el factor fundamental haya sido la reticencia de Aperribay a cesarle en mitad de la temporada, algo de lo que ha presumido el presidente txuri urdin no sin cierta razón objetiva. Eso salvó la cabeza de Montanier la pasada temporada cuando el equipo llegó a ocupar el farolillo rojo y en ésta cuando bordeó los puestos de descenso, con la grada coreando mayoritariamente entonces el conocido "Montanier, dimisión". Pero, al mismo tiempo, parecía evidente que el Consejo no veía en el francés el preparador ideal para que la Real siga desarrollándose. De ahí, si es cierto lo que se ha publicado en estas últimas semanas, que cumpliera con el obligado movimiento de ofrecer la renovación el técnico, pero nunca en unas condiciones en las que Montanier se pudiera ver como el principal artífice del crecimiento clasificatorio y futbolístico del equipo. No es el fuerte de Aperribay el mostrar las mejores maneras en la marcha de los entrenadores, y con Montanier, al que abandonó, también lo demostró, pero eso es otro asunto que nada tiene que ver con la gestión de su contrato. Quien sí renovó, dejando claro al menos sobre el papel que el club quiere marcar directrices y no dar excesivo poder al inquilino del banquillo, fue el director deportivo, Loren Juarros.

Y es que parece también evidente que el eje de la gestión deportiva de Aperribay, y por extensión del propio Loren, está en los jugadores. El presidente lo dejó claro, todavía en los peores momentos de la temporada, cuando comparó algunos aspectos del actual equipo con la generación campeona de los años 80. Y tanto Aperribay como Loren lo han demostrado con una acertada política de renovaciones de todos los canteranos del equipo, aunque alguna chirriase en su momento (Markel y Elustondo) por su extensión o por el papel que hasta el momento de la firma habían tenido esas piezas en el desarrollo de la temporada. En todo caso, cabe considerar como un éxito que ninguna de las piezas clave del equipo finalice contrato este verano y que no haya voluntad de vender a ninguna de las estrellas. Los únicos peligros en ese sentido pasan por la titularidad compartida de la propiedad de Vela con el Arsenal (un detalle cuya inclusión fue necesaria para poder ficharle) o que algún jugador exprese su deseo de marcharse, en cuyo caso dejaría una gran cantidad de millones en las arcas realistas.

Pero, y ese es uno de los grandes méritos de Aperribay como presidente, de Loren como director deportivo y de la Real como entidad, el club ha alcanzado un punto en el que los jugadores quieren seguir vistiendo la camiseta txuri urdin. No ya los más identificados, como aquel Xabi Prieto que permaneció en una Real hundida en Segunda, sino todos. No es una carga seguir en la Real, no es una obligación, es un deseo y un orgullo. Por eso todos sin excepción han firmado una renovación. Por eso incluso los que han aparecido vinculados a otros equipos, como Vela, Illarramendi o Iñigo Martínez, han proclamado con frases creíbles y nada artificiales, que su deseo es seguir en la Real. Y si lo han hecho es porque saben que están en un club económicamente saneado y deportivamente ambicioso. Que la pelota haya entrado esta temporada con tanta facilidad ha venido a darles la razón a todos ellos. Quizá un éxito rebajado sea la renovación de Rubén Pardo sólo por un año más, aunque parece una conclusión razonable sobre este asunto que el jugador no se quiso hipotecar hasta saber si el entrenador que no confiaba en él seguía en el banquillo de Anoeta, e incluso que el club ha tenido en cuenta este caso a la hora de plantearse la continuidad de Montanier.

Ha habido ambición en la composición de la plantilla y eso era el mensaje que le hacía falta a la Real. A falta de confirmaciones oficiales sobre quién es el responsable de cada fichaje que ha llegado al club, cabe achacárselos a la dirección deportiva. Y por tanto se puede decir que Loren cometió errores de bulto en temporadas anteriores. Songo'o, Sarpong o Mariga están en la mente de todos. Pero este verano su apuesta fue clara y ambiciosa. Un lateral izquierdo joven, prometedor y que estuvo en la órbita del Barcelona, un notable jugador con experiencia en la Liga española y que llegaba libre, y el fichaje de la estrella que había brillado en la Real bajo cesión la temporada anteriores, además del ascenso definitivo a la primera plantilla de dos jugadores del filial. José Ángel, Chory Castro, Vela, Pardo y Ros. Cinco refuerzos de lujo. La única pega es que tres de esos refuerzos evidenciaron una falta de conexión entre la dirección deportiva y el entrenador. Es difícil no pensar que eso también ha pesado a la hora de decidir sobre el futuro. Un aspecto a reforzar, además, será la gestión del Sanse, que deja algunas dudas en este final de temporada.

Más información y artículos en Corazón Txuri Urdin.


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